Cloud News 2 de enero de 2026

El Explorador de Archivos de Windows 11 recibirá una mejora significativa de rendimiento gracias a una actualización que ya se encuentra en fase de pruebas. Tras meses de críticas por su lentitud y alto consumo de recursos, Microsoft ha introducido optimizaciones técnicas que buscan devolver fluidez a una de las herramientas más utilizadas del sistema operativo.
La solución llega a través de la actualización Insider Preview KB5072043, donde se corrigen problemas derivados del rediseño basado en XAML Islands. Este cambio visual, aunque moderno, había provocado picos de uso de CPU y memoria RAM, especialmente al buscar archivos o navegar por carpetas con gran volumen de datos. La causa principal estaba en una comunicación ineficiente entre la interfaz y los procesos internos del sistema.
Las mejoras anunciadas se centran en tres ejes principales: una optimización de las búsquedas, que ahora requieren menos recursos del procesador; una mejor gestión de la memoria, reduciendo la saturación de la RAM; y una mayor fluidez general de la interfaz, con respuestas más rápidas a clics y desplazamientos. Todo esto se traduce en una experiencia más estable y eficiente para el usuario.
Este ajuste forma parte de un esfuerzo mayor por pulir Windows 11, que también incluye avances en el rendimiento de los SSD NVMe, mayor eficiencia del cifrado BitLocker mediante aceleración por hardware y una integración más profunda con dispositivos móviles. Para quienes trabajan con grandes volúmenes de archivos, el impacto será especialmente positivo.
Por ahora, la actualización está disponible solo para usuarios del programa Insider. No obstante, si las pruebas continúan siendo exitosas, se espera que estas mejoras lleguen al público general mediante actualizaciones acumulativas a fines de enero o comienzos de febrero de 2026. Mantener el sistema actualizado será clave para acceder a estos beneficios en cuanto estén disponibles.

Microsoft continúa reforzando su apuesta por la inteligencia artificial con la incorporación de GPT-5.2 como nuevo motor de Microsoft Copilot, bajo la denominación “Smart Plus”. Esta actualización, que se está desplegando de forma progresiva y gratuita en Copilot web, Windows y dispositivos móviles, convivirá con la versión anterior GPT-5.1 y busca mejorar el desempeño en tareas largas y de mayor complejidad.
Según reportes especializados, el foco no está solo en el nuevo modelo, sino en cómo se presenta al usuario. “Smart Plus” se suma al selector de modos como una opción orientada a razonamiento profundo, planificación, análisis y redacción extensa, mientras que el modo “Smart” tradicional queda como alternativa para interacciones más ligeras. Este enfoque responde a la estrategia de simplificar la experiencia, evitando que el usuario tenga que decidir constantemente entre rapidez y profundidad, aunque añade una nueva capa conceptual que puede resultar confusa para algunos.
Desde el punto de vista funcional, Smart Plus actúa como un “upgrade de cerebro” más que como un modo temático. Su principal valor está en ofrecer mayor consistencia en tareas de múltiples pasos y respuestas más sólidas en solicitudes complejas, áreas donde históricamente los modelos de lenguaje tienden a mostrar debilidades.
En paralelo, GPT-5.2 también está llegando a Microsoft 365 Copilot, donde se distinguen dos variantes: GPT-5.2 Thinking, orientado a problemas complejos y análisis avanzados, y GPT-5.2 Instant, pensado para escritura cotidiana, traducciones y tareas rápidas. Esta segmentación refuerza la idea de que “Smart Plus” es el nombre de consumo para el salto de capacidad que Microsoft y OpenAI están impulsando en entornos profesionales.
Con esta integración, Microsoft consolida su estrategia de llevar la IA directamente a las herramientas que los usuarios ya utilizan —Windows, navegador, móvil y Office—, reduciendo la fricción y posicionando a Copilot como un asistente cada vez más potente en el trabajo diario.

Microsoft está dando un paso decisivo para consolidar la arquitectura ARM como pilar estratégico de su ecosistema. Bajo el nombre interno Project Strong ARMed, la compañía busca resolver uno de los principales frenos históricos de Windows en ARM: la falta de aplicaciones nativas y el alto costo de portar software desde x64 a ARM64.
Durante años, la propuesta de Windows en ARM destacó por su eficiencia energética y diseño silencioso, pero sufrió por limitaciones de compatibilidad. Si bien la emulación ha mejorado —especialmente en Windows 11—, sigue existiendo una barrera crítica: los controladores y componentes de bajo nivel no pueden emularse y requieren versiones ARM nativas.
Project Strong ARMed apunta directamente a ese problema. Según indicios detectados en ofertas laborales, el plan contempla el desarrollo de agentes de ingeniería asistidos por inteligencia artificial capaces de portar automáticamente bases de código desde x64 a ARM64, e incluso a escenarios más amplios como AnyCPU o migraciones entre Windows y Linux. El objetivo es reducir drásticamente el esfuerzo manual que hoy enfrentan los desarrolladores y acelerar la disponibilidad de software nativo.
Este movimiento no responde solo al mercado de portátiles. ARM también está ganando protagonismo en la nube, particularmente en Microsoft Azure, donde Microsoft impulsa procesadores propios como Azure Cobalt. La estrategia es clara: unificar el avance de ARM tanto en dispositivos Copilot+ PC como en infraestructura cloud, facilitando que las mismas aplicaciones y servicios funcionen de forma eficiente en ambos entornos.
En síntesis, Project Strong ARMed representa un cambio de enfoque: ya no se trata solo de ofrecer hardware eficiente, sino de convencer y ayudar activamente a los desarrolladores a dar el salto. Si el plan se concreta, ARM podría dejar definitivamente su rol “experimental” en Windows y convertirse en una alternativa madura y competitiva frente a x86, tanto en el escritorio como en la nube.

